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Triunfo y sangre de Román en Valencia

Publicado en 11 marzo por en Prensa

Una oreja ha paseado esta tarde Román  en la Plaza de Toros de Valencia, tras ser prendido por el primero de su lote, Granado de nombre al entrar a matar.

El parte médico es el siguiente:

“Durante la lidia del 3er toro ha ingresado en esta enfermería Román Collado, el cual presenta cornada en región axilopectoral izquierda de unos 20 cms, con sección casi completa del músculo pectoral mayor y su aponeurosis sin afectación vascular ni nerviosa.

Se practica Friedrick de la herida, dermis, aponeurosis y tejido muscular. Sutura muscular con puntos en reabsorbibles. Puntos sueltos en aponeurosis. Drenaje de penrose interviniendo toda la zona y extrayéndolo por contraabertura en zona más declive. Sutura de piel con monofilamento.

Anestesia local y sedación.

Pronóstico: reservado

Se traslada al herido al Hospital Casa de la Salud de Valencia”

Firmado: Dr. Cristóbal Zaragoza”

El Dr. Zaragozá calcula un mes de convalecencia por lo que Román podría perder varios de sus próximos compromisos.

 

La tarde de hoy era ilusionante, la primera de la temporada y la primera de la Feria de Fallas.

Contratos ya firmados en Ferias importantes.

Pero la fatalidad quiso que Román fuera cogido al entrar a matar al primero de su lote.

En un principio no parecía tan grave como lo que resultó ser mas tarde, si bien no corre peligro, su pronóstico es reservado.

Lo mejor de la tarde fue la única faena que firmó.

Cuando se disponía a brindar al respetable, el toro le sorprendió, montera en mano y salvó esta circunstancia con una tanda de estatuarios.

Su faena fue a mas, a pesar del viento que azotaba en el Coso de Monleón,

Tandas por la derecha y naturales y también en redondo con las zapatillas pegadas al albero.

Se tiró a matar a vida o muerte y regó la arena con su sangre.

Cortó una oreja tras aviso con peticiòn de la segunda y tras la vuelta al ruedo, pasò a la enfermería donde fue operado y mas tarde trasladado a una clínica valenciana.

Aquí tienen algunas de las crónicas del festejo:

SCP

“Primera corrida de la Feria de Fallas y buen ambiente con 3/4 en los tendidos. Se guardó un minuto de silencio en memoria del pequeño Gabriel, el niño de Almería, y por Paco Arévalo, cómico taurino valenciano recientemente fallecido.

La gran apuesta de estas fallas tiene el nombre de Román y buena prueba del acierto es el toreo que dejó el valenciano en su primer compromiso de esta feria. Luchó contra el viento para dejar una faena importante. Ya se intuía cuando iba a brindar al centro del ruedo, se arrancó el astado y lo paró por estatuarios con montera en mano. Le exigió al de Jandilla que tuvo mayor movilidad pero que embestía a media altura y que acabó entrando en la muleta. Mayor ligazón por el derecho y parte del público en pie con el toreo en redondo a dos manos. Fue prendido al entrar a matar, dejó una casi entera y dobló. Oreja de peso con petición de la segunda. Tras pasear el trofeo entró por su propio pie a la enfermería y no pudo salir a lidiar el sexto ya que fue intervenido de una cornada en la axila.”

BURLADERO.TV

CARLOS BUENO

“Máximo compromiso de Román en el primer festejo mayor de la Feria de Fallas. El valenciano se tiró a matar en rectitud y fue prendido de fea manera sufriendo una cornada en la axila que le impidió salir a matar al segundo de su lote. Afortunadamente la estocada corta había sido suficiente para que el animal rodase y que a sus manos fuese a parar una merecidísima oreja después de llevar a cabo una faena muy dispuesta y entregada en la que primó la verdad y el riesgo que adquirió para quedarse siempre en el sitio donde el toro no tenía más remedio que seguir sus telas autoritarias, y, a pesar de que el astado que nunca humilló, Román consiguió hacerle repetir sus embestidas con transmisión.”

CULTORO

JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO

“La improvisada y herida genialidad de Román

“Granado”, herrado con el número 4, era el tercero de la tarde, primero del lote y de la Feria particular de Román Collado. Más bajo y corto de manos respecto de sus hermanos era el astado, con el que no pudo lucirse Román de capote. Pedro Iturralde fue el encargado de llevar el toro al caballo de Pedro Iturralde, que perfectamente agarró al animal en la primera vara en el sitio, a pesar de que los cabeceos constantes del astado le impidieron el lucimiento y mantener en el sitio el palo. Protestó muchísimo el de Jandilla, algo que no entendió el público puesto que era buena la colocación de ésta por parte de Iturralde. Leve fue el segundo palo, agradecido por el matador y aplaudido por la plaza. César Fernández fue el encargado de capotear al de Jandilla, que presentaba más dificultades que sus hermanos anteriores por salir suelto y desentendido; sí se mantuvo fijo en el primer par de banderillas ofrecido por Raúl Martí, que clavó en la cara. Tuvo que provocar la arrancada del animal Hazem “El Sirio”, dejando finalmente un buen par. En el tercer encuentro con los palitroques, Martí clavó en terrenos del tercio de nuevo en la cara. Improvisada fue la primera tanda, en la que el toro se le arrancó antes del brindis para comenzar faena por estatuarios quedándose muy quieto. Ya con el toro brindado a sus paisanos, prosiguió trasteo por la mano derecha. Aprovechó la inercia del astado en los primeros compases de la faena para conseguir tandas de calado arriba, y además aprovechó también la altura que pedía el de Borja Domecq para dejar tandas en redondo de mucho calado. Ya con el toro venido a menos, lo intentó Román al natural y de uno en uno se los tragó el de Jandilla. Reunida, lograda y con máximo calado fue la última serie a diestras. Genial improvisación contra el viento de un Román herido, cogido al entrar a matar. Oreja.”

MUNDOTORO

“De lomo recto el tercero, bajo, de poco cuello. Aprieta a Román de salida porque no termina de despegarse de los vuelos y el torero no puede salir más allá del tercio por el aire que sopla en el coso valenciano. Protesta en varas, hace ruido de estribos, no humilla ni se entrega. Mala pelea. Bien con los palos Raúl Martí

Muleta: Sorprende al torero el de Jandilla cuando se dispone a brindar, y el torero improvisa un inicio por alto, a pies juntos, que enseguida conecta con el tendido. Un poco más allá de las dos rayas le presenta la muleta con la derecha, muy por delante, y liga una primera serie con intensidad y ajuste. El toro no termina de humillar, pero el torero se lo está haciendo todo perfecto, muleta por delante y empujarlo sin obligarlo. Con la mano zurda los muletazos surgen largos en la única serie al natural, antes de volver a la derecha para cerrar con la serie más rotunda, apretando al animal, pasándoselo muy cerca en el culmen de una obra que tuvo dos claves: colocación y altura. Cierra mitad entre los pitones, mitad luquecinas mitad circulares antes de volcarse en la estocada, aún a costa de salir prendido, aparentemente sin consecuencias. Ha dejado su sello Román en el primero de sus cuatro toros en el abono.”

 

 

APLAUSOS

ANGEL BERLANGA

“Una oreja de ley cortó Román del tercero, al que entró a matar o a morir en la suerte suprema, saliendo volteado y herido del trance. Fue el emocionante epílogo a una labor intensa, abierta con improvisados estatuarios -muy quieta la planta- cuando una inoportuna arrancada del toro le sorprendió antes de brindar al público. Resolvió con cabeza… y valor. Luego, en el toreo fundamental, acertó a ligar los muletazos, dejando siempre el trapo puesto en la cara del jandilla que, de ese modo, no tuvo más remedio que repetir sus embestidas. Se pasó cerca las arrancadas de Granado, que, aun sin terminar de humillar, fue un buen toro. Conectó el valenciano, especialmente en una serie sobre la mano derecha en la que rompió la faena. Luego, encogió el corazón de todos tirándose a ley en la estocada final. Tras pasear el trofeo pasó por su propio pie a la enfermería. Según las primeras informaciones, el torero lleva una cornada en la axila que le impidió salir a lidiar a su segundo toro.”

EMBESTIDAS

ANDRÉS VERDEGUER

“Román prendió con ‘Granado’, un toro lleno de caja, hondo, de buen cuello y fino de cabos. Aunque el saludo resultó embarullado y sin acabar de tomarle el aire, todo fue encajando y saliendo de forma natural a partir de ahí. Siempre muy para el toro y por el bien del espectáculo. Como ese inicio improvisado por estatuarios que pilló a Román a mitad de camino de los medios para brindar al respetable. Templados y ajustados, de tipo listo. Sujetando espada, montera y muleta. Sin tirones. Aunque quiso pegarle ahí un cambiado por la espalda, aguantó, templó por delante y vació con un monumental de pecho. Y luego se fue y acabó de brindar. La plaza ya estaba metida en la faena. Prevaleció la distancia, el temple, el mando y el ajuste. Le midió cada tanda. Apretó más por abajo y más en corto cuando tocó y la zurda le voló perfecta en el toreo al natural. Una revolución la primera faena de Román en sus Fallas. El triunfo no se podía escapar y el toro, enrazado, no le perdonó tanta sinceridad en la suerte suprema. En aquel torbellino de pitones tras la voltereta llegó la maldita cornada. En la vuelta al ruedo el brazo izquierdo no podía ni moverlo Román.”

AVANCE TAURINO

ENRIQUE AMAT

Román hizo el primer paseíllo de una temporada ilusionante y de gran responsabilidad. El rubio coletudo liceísta de Benimaclet convenció a los asistentes en el único astado que pudo matar. Tuvo impronta el inicio de su faena el tercero, que se le vino de sorpresa antes de poder brindar y al que enjaretó cuatro estatuarios todavía con la montera en la mano y la muleta sin montar. Firmeza, asentamiento de plantas, sinceridad y disposición fueron los ingredientes de una faena en la que muleteó con sometimiento, mano baja y templanza, siempre dejando la muleta muy puesta en la cara del toro,  al que ayudó a romper para delante. El epílogo del trasteo tuvo emotividad y verdad. Entró a matar volcándose en el morrillo, siendo volteado y sufriendo  una cornada en la axila izquierda que le impidió continuar la lidia.”

LAS PROVINCIAS

JOSE LUIS BENLLOCH

“Épica, dolor y esperanza

Román se la juega, triunfa y corta una oreja a cambio de una grave cornada en el pecho.

Román flirteó con el drama. Esa es su apuesta. Y no renuncia. No sería Román. Lo mejor es que la ganó. Objetivo cumplido pues. Salió a ganarla de principio a fin, desde que se abrió de capa hasta la estocada final y no dio un solo paso atrás. Ese es el principio fundamental del toreo del que tantas veces nos olvidamos, no retroceder. Luego paramos, templamos, dejamos que vuelen las musas, la ponemos adelante, la muleta digo, adelante y plana, nos colocamos… eso es así, cierto, pero es muy posible, seguro, que si un tío se planta allí como se plantó Román y deja que el toro pase cerca, cerquísima, sin mudar de color, con los pulsos más que serenos dormidos, retador con el destino… de esa manera no hace falta todo lo anterior para que el personal se emocione y brinque y quiera volver. Es lo que logró Román, lo que no es fácil de lograr, diría que es cuestión de la milagrería si no se tiene un corazón grande, grande, grande como el de Román. El mismo que a punto estuvo de destrozarle un toro.

A toma y daca, usted o yo, así estuvo Román de principio a fin delante del toro de Jandilla, que no fue bueno ni claro ni boyante por mucho que lo pudo parecer cuando el valenciano se le impuso. Ya el arranque fue un monumento a la improvisación y una declaración de intenciones. Se le vino el toro sin darle tiempo a brindar y aprovechando que el Pisuerga, en ese caso sería el Turia el que pasaba por allí, le endilgó cinco estatuarios más firmes y más erguidos que la torre del Miguelete. ‘Senyor coheter pot començar la mascletà’ y comenzó. Aguantado aquel torrente de embestidas, brindó al respetable, se quedó quieto y le aplicó firmeza, más firmeza y otra dosis de firmeza, de tal manera que el toro comenzó a parecer lo que no era. Nadie reparó si el torero estaba colocado así o asá, no había tiempo, cada muletazo era un ¡uy! el siguiente un ¡ay! en ocasiones hasta un ¡uy! y un ¡ay! muy ligados, también había cierto desgobierno y mucho coraje, lo que siempre acompañó las conquistas y revoluciones y este Román anda en esos menesteres.

El toro nunca se entregó, ni en los derechazos ligados y poderosos que siguieron al espectacular arranque de faena, ni cuando lo toreó al natural, ni en las luquecinas finales, muy arrebujadas, muy al albur de que pase lo que Dios quiera que pase, nunca se entregó el toro negro de Jandilla, en algún momento pudo aflojar, en algún momento. Solo ante el huracán Román pudo contener su agresividad, pero entregarse no se entregó nunca, se lo guardaba hasta que encontró la ocasión. Sucedió en el momento de la suerte suprema. Atacó Román recto y sincero con la espada, como le han dicho mil veces que hay que ir para asegurar el triunfo. Le esperó el toro, no tuvo que hacer gran esfuerzo para prenderle por el pecho, lo zarandeo con saña, le lanzó cornadas por doquier, uno dos, uno dos, con esgrima de boxeador que huele al KO. Cuando Román logró zafarse del toro, la sensación no era la peor. Tenía su color de cara impoluto, sonrosado, cojeaba levemente, el agua milagrosa parecía haberle devuelto la conciencia, el desgarro de la taleguilla que no sangraba anunciaba que la cornada maldita que le había buscado la femoral era un mal sueño. Repuesto y recompuesto, Román cogió la única oreja que el presidente, que no acaba de entender de emociones, le había concedido y dio una galana vuelta al ruedo antes de iniciar el camino de la enfermería donde los doctores decidieron intervenir bajo anestesia general para asegurarse de que los destrozos no eran mayores de lo que la entereza del valiente Román hacía pensar. Al final, ya ven, una cornada en el pecho, que roza órganos vitales, el mismísimo corazón, unas semanas en el dique seco y la obligación de dar gracias a Dios de que estemos contando, él más que nadie, los días que faltan para que vuelva a los ruedos. Sucedió en su gran día, la tarde sobre la que debía erigir su campaña y la cimentó bien cimentada. A estas alturas todos saben que Román es mucho más que una sonrisa o, mejor dicho, es la sonrisa de la épica. Y eso, en el toreo, no tiene precio.

El toro emprendió a Román por el pecho cuando entraba a matar y lo zarandeó con saña El matador recogió su trofeo y dio una vuelta al ruedo antes ser operado en la enfermería.”

ABC

RAFAEL CARRIÓN

“Román sufre una cornada al entrar a matar en la Feria de Fallas

El joven torero valenciano Román sufrió una cornada en la Feria de Fallas de Valencia. Ocurrió en el tercer toro, en el que se tiró literalmente a matar o morir. Sufrió una violenta voltereta en la suerte contraria y el toro, Granado de nombre, de 541 kilos, lo hirió.

Antes, Román había protagonizado una valerosa faena, en la que se la jugó y se ganó una oreja.

Román se llevó la primera oreja del serial, tras una labor que, pese a falta de reposo, conectó rápidamente con un respetable dispuesto a ayudar en la medida de lo posible a su paisano. No escatimó esfuerzos el valenciano en la parte final de la faena, la cual terminó pisando un terreno comprometido. Cuando se entregó a la hora de matar resultó cogido de malas maneras y se llevó una cornada en la axila izquierda.”

EL MUNDO

SALVA FERRER

Oreja, honor y gloria a la sangre torera de Román

Se le arrancó el toro a Román justo en el momento del brindis al público. Dos estatuarios, un de pecho soberbio, montera en mano. Inspirado el arranque. Román le presentó la derecha en la media distancia. Hubo limpieza, otras veces menos, pero siempre emotividad, asiento, aplomo y encaje. La seguridad del valor sereno. La firmeza sólida del que tiene hambre y quiere comer. Una tanda postrera fue soberbia de ligazón y sentimiento, un natural cumbre muy “atalavantado” con la muñeca rota y las zapatillas enterradas. Se tiró a matar a tumba abierta. El viento arreó tela pero no más que Román. El honor de la torería.”

COPE

PACO AGUADO

“Román, oreja a precio de sangre en Valencia

En el único sobresalto de una corrida anodina y fría, Román fue volteado y empitonado de gravedad cuando se tiró a matar en absoluta rectitud al tercer toro de la tarde.

Dejó la espada en todo lo alto, y con mortal efectividad, el joven valenciano pero justo al tiempo en que el astado de Jandilla aprovechó para prenderle por el muslo derecho, hacerle girar sobre el pitón y terminar por herirle en la axila izquierda.

Pero, repuesto y rehecho, sabedor que a pesar del percance se había asegurado el premio, Román aguantó sobre la arena hasta pasear la oreja por el ruedo en el que -único de los toreros de la feria que hace doblete- debería repetir el día de San José, a expensas de la evolución de la extensa herida y de la opinión de los médicos.

Hasta ese momento, Román le había hecho una faena animosa a un toro que se movió con más fuelle y duración que el resto de sus hermanos, aunque empleándose poco ante la muleta de su matador, que, molestado también por el viento, no siempre acertó a marcarle el ritmo de la embestida.”