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Román “hechizó” Las Ventas

Publicado en 12 mayo por en Prensa

Con el segundo Fuente Ymbro de la tarde, “Hechizo” de nombre Román rozó el triunfo si no llega a ser por la espada que tantos trofeos le priva.

Tras el susto que sufrió El Sirio en banderillas y brindar al respetable, comenzó Román por estatuarios la faena.

Una faena firme, dando distancia al toro, de verdad y con emoción.

Escuchó ovación y saludó, tras aviso.

Se encontró con un quinto, “Picarón”, un toro soso que poco ayudó al torero valenciano.

Aquí la estocada si que cayó en todo lo alto.

Silencio.

Les dejo las crónicas de diferentes medios de comunicación:

APLAUSOS

GONZALO I. BIENVENIDA

“Román roza el premio en una interesante corrida de Fuente Ymbro

Encierro de nota de Ricardo Gallardo y gran faena del valenciano en Las Ventas malograda con la espada

La emoción llegó a Las Ventas en el encuentro entre Román y el segundo toro de Fuente Ymbro. La vibrante faena arrancó por alto, por estatuarios. Román fue Román, tan transparente como siempre pero funcionándole la cabeza. Dio distancia al toro, que respondió con alegre galope. Ya en la jurisdicción del torero no regalaba nada. Hubo cuatro tandas de toma y daca. Fiero el fuente ymbro, muy firme el valenciano. La emoción acompañó la faena, Román estuvo muy centrado. Con la mano derecha encontró la profundidad, con la izquierda la verdad. Los doblones a dos manos del final fueron reposados. Traseros cayeron tanto el feo pinchazo como la estocada. Una pena porque se esfumó una obra de premio. Este toro, también con alzada, lucía una seriedad muy particular: dos astifinas perchas que cerraban arriba. De salida no terminó de pasar, como perdiendo las manos. Se fue viniendo arriba. En banderillas puso en aprietos a El Sirio, que echó en falta el providencial quite que él mismo había realizado en el toro anterior a Tomás López. Se escapó de milagro.

El quinto, más armado, también fue más basto de hechuras. El toro de Fuente Ymbro no se desplazó de salida y derribó a Pedro Iturralde en el primer encuentro. Garrido intervino en quites con variedad. La embestida resultó sosa aunque manejable y obediente a los toques del valenciano Román. En ocasiones se venía por dentro, otras soltaba la cara y nunca se entregó de verdad. La estocada cayó en lo alto, lástima que no fuese así en su otro toro. Silencio.”

LAS PROVINCIAS

JOSE LUIS BENLLOCH

“Una gran faena y un gran toro. Román y Hechizo. De Valencia y de las dehesas de Fuente Ymbro, allá por las sierras gaditanas. Bravo, despierto y ambicioso el matador. Bravo, muy despierto, creciente, el toro. Pulso en la cumbre. En Madrid, por San Isidro. Lo más. Si ese fue el momento álgido de la tarde, en general el tercer festejo de la feria tuvo los ingredientes que hacen del toreo un arte mayor: emoción, imprevisibilidad -nunca se sabía qué iba a ocurrir-, tensión, por momentos toreo muy bueno -el que hizo Román-, el ruedo lleno de toro, como ocurrió durante el tercio de varas del cuarto: tres derribos en esta época es noticia de titular… También el festejo tuvo sus lagunas, las que se desprenden de no haber aprovechado más una corrida de toros de Fuente Ymbro de excelente presentación, seria en su comportamiento, de variado juego, orgullosa, que vendió siempre caro el triunfo. A excepción del sexto, desabrido y falto de ritmo, los cinco primeros fueron excelentes. Destacó sobre todo Hechizo, toro de imponente presentación, engatillada cuerna, aleonado, que por momentos hizo temer por su falta de fuerza en los cuartos traseros, aunque felizmente aquello no pasó de un calambre. Se fue arriba en banderillas, galopó pronto y templado y se creció definitivamente en el último tercio, en el que se arrancó alegre y vibrante en la larga distancia cada vez que lo reclamó Román. Tuvo carácter el primero, pronto y exigente; tuvo una clase excelente por el pitón izquierdo el tercero, que surqueó la arena con el morro muy cadencioso cada vez que Garrido lo condujo al natural; el cuarto dio el gran espectáculo en varas, puso a las cuadrillas en un brete, persiguió a los banderilleros y se hizo el amo del ruedo -no fue toro fácil, era de apuesta, pero en esa dificultad y en su carácter estaba el triunfo como se demostró cuando Adame lo consiguió conducir-; y el quinto fue noble aunque sin la chispa de sus hermanos.

Román dio un nuevo paso adelante en su carrera. Su faena a Hechizo tiene que contar necesariamente entre los momentos grandes de la feria. Muy lúcido, firme, con un sentido del espectáculo muy de agradecer y con una generosidad frente al toro aún mayor. Le dio las distancias -larga distancia- para que luciese el galope de tan colaborador oponente. Le esperó a pie firme, le obligó por abajo, no sucumbió en ningún momento -al contrario- a aquel espectáculo de bravura y eso, por sí mismo, ya era un triunfo. Se le entregó el público ante una obra que se redondeó sobre las dos manos. Si sobre la derecha hubo dominio y firmeza, al natural hubo vuelo y largura. Ligó el derechazo con el natural, el natural con el de pecho, no perdió nunca el difícil pulso que le ofrecía la grandeza de Hechizo y solo hubo una mácula final: se precipitó con la espada; y lo que hubiese sido un triunfo de consagración se redujo a un triunfo sin premio. Sin premio momentáneo, porque lo hecho, hecho está. Fue grande. En el segundo toro Román no pudo transmitir de la misma forma.”

AVANCE TAURINO

“El segundo de la tarde se vino arriba en la muleta. Estatuarios de Román para comenzar. Faena de alta intensidad con el de Fuente Ymbro arrancándose desde lejos con velocidad y humillando en la muleta del valenciano. Tandas cortas de tres y el de pecho con los pies clavados en el albero. No le dudó ni un instante ante la velocidad con la que se arrancaba y le exigió por abajo, mayor entrega por el pitón derecho. La espada impidió lo que hubiera sido una oreja con fuerza.

La embestida sosa del quinto no dio opciones ante la actitud de Román. En esta ocasión sí remató a la primera.”

BURLADERO.TV

“Segundo toro de la tarde para Román de nombre Hechizo de 566 kilos de peso, aprieta de salida a Román que no llega a acoplarse con el capote. Entra al quite Garrido por chicuelinas de mano bajo realizando un buen quite. Sale prendido El Sirio en banderillas, gracias a Dios sin consecuencias. Brinda al público Román y empieza faena por estatuarios ante un toro pronto y alegre que pide distancia. Le está cogiendo la distancia y el aire al toro diciéndolo dándole mucha distancia. Espectaculares arrancadas y muy importantes las del toro, que se viene como un tren con mucha seriedad. Faena a más del valenciano, que consigue en las últimas tandas acoplarse perfectamente a las importantes embestidas del toro, cerrando las tandas con pases de pecho al hombro contrario de mucha clase. Media y casi entera acaban con  el toro después que sonara un aviso. Gran ovación para el toro y ovación con saludos para Román.

Quinto de la tarde de nombre Picarón y de 573 kilos de peso, Otro toro con movilidad, corrida pareja en hechuras y con un interesante comportamiento de momento. Derriba en el primer encuentro, entra Garrido con un vistoso quite que es aplaudido. Comienza faena Román sobre la mano derecha intentando domeñar la embestida de este quinto dejándole siempre la muleta en la cara y ligando tandas de merito. Se echa la muleta a la izquierda y desiste en el primer cite tras una colada en el primer muletazo, volviendo a la mano derecha pero ya bajando la intensidad. Mata de un espadazo entero del que tarda en caer el toro. Silencio para el toro y el torero.”

COPE TOROS

SIXTO NARANJO

“Román y un buen toro de Fuente Ymbro

El valenciano se dejó con la espada el posible premio tras una entonada faena

Los que solo entienden de cuernos y pitones aplaudieron de salida al hondo segundo. Un toro badanudo pero estrechito de sienes. No entraba por los ojos ‘Hechizo’ pese a su seriedad. Blandeó y se protestó al pupilo de Ricardo Gallardo. El destino quiso que a El Sirio nadie le echase un capote como había hecho él en el anterior toro cuando en él fue prendido a la salida de su par de banderillas. Apretó para adentro el toro y lo cazó llegando a tablas. Todo quedó en el susto. Román se puso en el tercio por estatuarios. Tieso como una vela y el toro viniéndose arriba. Se comprobó en las siguientes tandas. La distancia en el cite y ‘Hechizo’ vinéndose con alegría. En redondo con un recorrido más claro. Al natural había que tirar más de él pero era agradecido al mando. El diestro valenciano lo puso todo para ligar, que aquello no parase. Una tanda en redondo en el final de faena resultó la más lograda por mando y resolución. Y la coda final por doblones en la raya del tercio. Se tiró a matar por derecho pero dejó un pinchazo hondo, trasero y tendido antes de la estocada definitiva. Esto alejó a Román de haber tocado pelo. Fue justa la ovación con la que despidió al toro y se recompensó al torero.

El castaño que hizo quinto no dejó redondear la tarde a Román. Éste fue otro toro que derribó al caballo pero que llegó desfondado al tercio de muleta. Muy sosito el ‘fuenteymbro’. Corrió la mano Román esta vez de forma más mecánica y con escaso pulso a la hora de intentar conducir con menos violencia la embestida del toro. No hubo conjunción y todo se fue diluyendo. Esta vez sí lo vio claro con la espada y dejó una estocada entera al primer intento.”

CULTORO

MARCO A. HIERRO

“Lo van a volver a esperar. A Román, que ha caído de pie en esta plaza -hasta se ha echado de apoderado al gerente- lo va a esperar Madrid hasta que la rotundidad se lo lleve caminito de Alcalá. Es joven, no tiene pinta de tener malicia alguna y resulta natural hasta cuando comete el error de la tarde: tirarse con ese segundo, bravo, en la suerte contraria. Y allí se quedó lo que bien pudo haber sido su segundo portón en Las Ventas, porque el torero de Valencia ha caído bien contra la cuarta pared.

Todo el que se sumerge en el mundo del teatro sabe que así -la cuarta pared- le llaman los actores al hueco donde el tabique está lleno de caras. Es el público, el que paga y sustenta el espectáculo, el que se sitúa donde debería levantarse una cuarta pared, que lleva ya un par de días en Madrid siendo tal vez más pared que las de verdad. Que se lo digan a Garrido, que hoy vio cómo pasaba el tendido en general de los cinco o seis mejores naturales que se han soplado en esta feria. Como si fuera fácil. Pero eso a Román no le pasa.

Al rubio levantino no le ocurre porque a Madrid le gusta la entrega, la exposición evidente, el alarde de valor que comprende todo el mundo y el atropello de los terrenos para mayor gloria de la fama particular. Por eso no cuesta que rompa la plaza al unirse su voluntad con la del Fuente Ymbro segundo, que no sólo fue bravo, también tuvo la movilidad evidente para ligar el evidente toreo. Y lo ligó Román porque no les pierde pasos -sólo al quinto para buscarle una inercia que nunca terminó de adquirir-, porque no les cede un palmo y porque sabe que es ahora cuando tiene que apretar para alcanzar el billete grande. De torear despacio y de sentir o expresar ya tendrá tiempo cuando le importe menos la cuarta pared. Porque esa busca lo que Román ahora le da.”

CULTORO

JAVIER FERNANDEZ CABALLERO

“De 566 kilos era el segundo de la tarde, un animal aplaudido de salida por su imponente presencia. Estrecho de sienes, lo capoteó sin lucimiento de salida Román. Santiago Morales “Chocolate” hizo frente al tercio de varas del animal, dejando un trasero primer puyazo mientras guardaba la puerta Pedro Iturralde. Por chicuelinas fue el quite de José Garrido. Raúl Martí fue el encargado de la lidia del astado, que perdió las manos en el inicio del tercio de banderillas. César Fernández entró por delante en el tercio, llegando El Sirio en segundo lugar, al que le cortó de forma descarada en un momento de muchísimo apuro afortunadamente sin consecuencias aparentes. Le hizo hilo prácticamente hasta el olivo, donde lo prendió en el suelo sin llegar a calar el pitón. Por estatuarios fue el inicio de faena de Román, que no templó el tranco del astado en los primeros compases por la diestra. Fue templándose ante un toro que embestía con genio, que embestía con todo. A diestras fue una serie que llegó arriba, luciendo al toro desde lejos, galopando y llegándole al público. Con el pase de las flores fue la siguiente serie, en la que imprimió ritmo a los muletazos antes de irse a por el acero. Espada en mano, el valenciano dejó una media y una estocada de la que tardó en caer.

“Picarón”, de diciembre de 2013, con un peso de 573 kilos, fue el segundo del lote de Román. De pie cayó Pedro Iturralde ante la caída del caballo en la primera vara del quinto. En banderillas, Raúl Martí tuvo que buscar mucho al toro al quedarse éste parado. César Fernández, capote en mano, dejó algunos capotazos de interés. Faena sin conexión, en la que las tandas se sucedían sin transmitir por la peligrosidad del animal. Mató de estocada.”

CLARIN TAURINO

Solo la decisión de Román, en una interesante corrida de Fuente Ymbro

La decisión de Román fue lo más destacado de la tercera de San Isidro, celebrada hoy en Las Ventas, en la que estuvo a punto de cortar una oreja a un gran toro de Fuente Ymbro, que, en conjunto, echó una interesante corrida, con la que pasaron de puntillas tanto el mexicano Joselito Adame como José Garrido.

Y de los tres que hicieron hoy el paseíllo en Las Ventas, el único que echó la moneda al aire sin pensárselo dos veces fue Román, que firmó el pasaje más emocionante de la tarde con la faena que protagonizó a “Hechizo”, un importante toro de Fuente Ymbro, encastado, alegre y con mucha transmisión, con el que conformó un gran tándem, aunque sin llegar a “tocar pelo” por su mala espada.

“Hechizo” ya impresionaba solo con su mera estampa, por su amplia badana y su semblante de señor mayor. Un toro que empujó en el caballo y sembró el pánico en banderillas, donde cortó una barbaridad e hizo hilo, y sino que se lo pregunten al Sirio, que a punto estuvo de ser “cazado” en una agónica persecución, de la que se escapó de milagro.

Ya en el último tercio, desde la primera arrancada, que Román solventó con un estatuario casi sin pensárselo, se vio que el “fuenteymbro” iba encandilar al personal por su casta y tremenda transmisión. Como así fue.

Porque “Hechizo” fue un torrente de emocionantes e inagotables acometidas, y hasta agradecidas cuando se le sometía como, por momentos, logró el valenciano, que firmó una labor de actitud, de arrestos, de aguantar y aprovechar la inercia primero, y de mandar en la situación, y por abajo, de mitad para adelante, mejor si cabe al natural.

Labor a más y de gran conexión con los tendidos, que se lamentaron cuando la espada se cruzaba entre Román y la oreja, aunque después le tributaran una gran ovación, la misma que recibió “Hechizo” en el arrastre, hasta el momento, el primer toro destacado de la feria.

El quinto, en cambio, fue toro desrazado, sin fondo para responder a la afrenta de Román, que esta vez pasó de puntillas.”

MUNDOTORO

JOSE MIGUEL ARRUEGO

Tiene Román un currículum en Las Ventas para ronear delante de sus colegas. Cuatro o cinco orejas y una Puerta Grande en apenas dos años. Cifras y números, actitud y desparpajo, mientras llegaba el rodaje y el oficio. Hoy no hubo orejas, pero quizá el valenciano firmó su obra más sólida en el foro. Sin ser perfecta, sin resultar redonda, tuvo más virtudes técnicas y cualidades artísticas que cualquiera de las anteriores, sin perder las señas de identidad que un día le hicieron empatizar con el de arriba: Frescura e ingenua sinceridad. Y todo delante de un Fuente Ymbro bravo como su puta madre, de esos que si se te van, te entierran. El acero mandó todo al carajo, pero lo primero verdaderamente relevante que tiene esta feria, llevó su firma.

La faena de la tarde y el primer trasteo de cierta entidad del abono lo protagonizaron Román y ‘Hechizo’, una reata famosa en el cortijo de Los Romerales. Hondo y musculado, estrecho de sienes, con cuello, enseñando las palas, echó las manos por delante de salida, pero ya entonces humilló y colocó la cara. Su prontitud, otra de sus virtudes, ya la comprobó Román en el peto, al que el toro empujó fijo, metiendo los riñones. Hizo hilo en banderillas a El Sirio, que se escapó de milagro de un serio percance, y en la muleta embistió alegre y boyante. Román inició la obra estoico, por estatuarios en el tercio, y enseguida se fue a los medios, dio metros al toro y lució su embestida en la distancia.

La primera parte de la obra tuvo emoción. Autenticidad. Porque el toro embistió con todo, fuerte y por abajo, y el torero, muleta por delante, ligó las series sin rectificar terreno, con ajuste y mano baja. Quizá debió de perder pasos en ocasiones entre un muletazo y otro, pero en su afán por dar fluidez a la faena los pases se concatenaban unos con otros con intensa angostura. El público, ya metido en harina, vibró en la única serie de naturales que tuvo la faena, grande por cómo sometió la embestida, brillante por cómo trató de ralentizar la torrencial acometida del astado. Hubo más, otra serie notable con la diestra, finalizada con un cambio de mano y un pase de pecho a pies juntos que hizo rugir a la parroquia.

¿Qué faltó? seguramente otra serie con la mano zurda, reventar al toro por ese pitón, porque la faena hubiera sido sin duda, de dos orejas. ¿Falta de corazón? Cuesta creerlo en un torero que nunca dio señales de tener el motor gripado, ni siquiera después de los severos percances sufridos en las primeras ferias del año. Más bien, inexperiencia o impericia. Bisoñez, propia de su incipiente trayectoria, que se hizo patente después a la hora de cuadrar al toro en la suerte contraria. Pinchó en hueso antes de enterrar el acero dando los medios al toro, tal y como pedía su bravo carácter. La ovación se antojó premio escaso para el relieve que tuvo la obra.”

PORTAL TAURINO

ALBERTO BAUTISTA

Román y “Hechizo”, emociones fuertes

Román brindó una tarde en torero. Y es que con la fuerza arrolladora que le caracteriza, puso la cordura y la sensatez en la tercera de abono, pudiendo haber paseado la primera oreja del ciclo de no haber pinchado a “Hechizo”, un gran toro de Fuente Ymbro de un encierro interesante de Ricardo Gallardo.

A revienta calderas comenzó la tarde el valenciano. Por estatuarios sostuvo a su primero, al que le pidieron la devolución desde el sector más contestario, y que en banderillas a punto estuvo de ser cogido “El Sirio” a la salida de un par tras hacerle hilo. Finalmente se quedó en el susto. Ni por esas Román se amilanó y no se lo pensó. Como un tren se encallaba el segundo sobre la zurda del valenciano, donde hubo momentos lúcidos al natural frente a un toro que planeaba sobre el percal. Sabedor de lo que tenía delante, le dio importancia y distancia sobre ambos pitones en una muestra más de máxima disposición, andando por la plaza como si de un novillero se tratase. Tremendo fue el arrojo y el valor impávido del valenciano, que porfió con los aceros y todo quedó en una ovación desde el tercio. Frente al quinto, no tuvo oponente de garantías, el de Fuente Ymbro no dijo nada y en manos de Román se descompuso. Expuso sin material, y fue silenciado.”

EL MUNDO

ZABALA DE LA SERNA

La generosa apuesta de Román por la bravura de “Hechizo”

Un toro estrecho de sienes, de honda badana, prominente papada, carifosco y así como abisontado, protagonizó una vuelta de tortilla de las opiniones de 180 grados. De un trapío extraño y despampanante. Protestado por sus supuestas contadas fuerzas, apenas se le picó. El escaso castigo fue un trampolín. Hechizo se vino arriba en banderillas como por arte de magia. Qué manera de arrear. El Sirio ahora vio la escena con los papeles cambiados. El galope de la bestia le alcanzó cuando le hizo hilo hacia tablas. No hubo capote esta vez al quite. Escapó de la cornada de milagro. El doble milagro de El Sirio.

Román apostó todo al negro. El brindis a la parroquia. Distancia, firmeza y frescura.Hechizo, nada sangrado, se venía como un tren. El ritmo y la emotividad de las primeras, frondosas y ligadas series de derechazos primaban sobre la limpieza. Largo el trazo del valenciano. Que ofreció también su izquierda con muchos metros de por medio. Muy vivo siempre el toro, no siempre gobernado. Nada fácil ante la encendida velocidad. Trepaba la electricidad por Las Ventas. La segunda parte de la faena desprendió otro reposo. Más atemperada la embestida, pronta como un relámpago siempre. Mayor gobierno en el toreo de Román. Espléndido de ligazón y tersura en su derecha. El pase de las flores, un cambio de mano, una trincherilla. Perlas entre el tupido bosque. Se presentía el triunfo importante cuando se doblada. Pero la precipitación en la hora de la muerte lo anuló. Aun así debió dar la vuelta al ruedo por tanta generosidad. Toda la gloria fue para Hechizo y su bravura. Incluso la de aquellos que lo protestaron con ahínco.”

ABC

ANDRES AMOROS

San Isidro: la emoción de «Hechizo», un toro que galopa

¿A la tercera irá la vencida? En parte, así ha sido, con un gran toro y una emocionante faena. Los de Fuente Ymbro, muy bien presentados, tienen casta pero dan un juego variado; los cuatro primeros han transmitido mucho y han sido aplaudidos; los dos últimos han bajado. El momento cumbre lo hemos vivido en el segundo, «Hechizo», con el que Román ha rozado el triunfo y sólo por la espada ha perdido el seguro trofeo..

El joven valenciano Román, una de las firmes promesas, ha apostado muy fuerte, en esta Feria: tres tardes, incluida la de Miura. Ha sufrido últimamente varios percances. Esta tarde, con un gran toro, sabe estar a su altura. El segundo, muy veleto y enmorrillado, tiene una presencia imponente. Renquea un poco de atrás pero acierta el presidente al mantenerlo. En banderillas, persigue y casi hiere a El Sirio. Apenas ve la muleta de Román, se arranca como una bala. El joven valenciano aguanta impávido. Acierta plenamente al darle distancia, llamándole de lejos, en todas las series: ése es el toreo que esta Plaza prefiere. Además, el gran toro acude galopando. Unos muletazos son mejores que otros pero, en conjunto, transmiten gran emoción, la Plaza hierve como una caldera. Cuando la res atempera un poco su furia, Román se luce ligando el cambio de mano y los ayudados finales. Con un toro tan bravo, no entiendo por qué entra a matar en la suerte contraria (eso enseñan las Tauromaquias clásicas) y pincha; en la suerte natural, logra la estocada: ha perdido el trofeo pero recoge una fuerte ovación, igual que el toro. El quinto es un «Picarón» que flaquea pero derriba. Román vuelve a darle distancia, con buen concepto, pero el toro cae y queda corto. No hay opción para más pero le he visto centrado, toda la tarde; ha evolucionado para bien. Esperamos sus otras dos actuaciones.

Algo insólito, por desgracia, en estos tiempos: un toro que acude con prontitud y alegría, desde lejos. ¡Qué belleza ver galopar así a un toro! Nos ha hechizado, este hermoso «Hechizo» de Fuente Ymbro.”

EL PAIS

ANTONIO LORCA

Pues ese toro segundo, ‘Hechizo’ de nombre y 566 kilos, tuvo un juego muy desigual en los dos primeros tercios. Precioso de lámina y serio como pocos, dobló varias veces las manos y fue picado como un inválido. Pero se vino arriba con la persecución de El Sirio y desplegó en la muleta toda una lección de casta para el recuerdo.

Vio a lo lejos a Román, muleta en mano, y acudió veloz a su encuentro. El torero, lejos de arrugarse, se plantó en la arena y trazó un par de estatuarios que supieron a gloria. Lo citó, después, de largo, con la mano derecha, y ‘Hechizo’ obedeció al instante, repetidor, con sobresaliente movilidad y fiereza; y así hasta en cinco tandas -solo una con la zurda- en las que destacaron la entrega y el valor del joven torero y la codicia del toro. No hubo apoteosis, ni faenón, ni arrebato; no debe ser fácil alcanzar tal gloria con un toro tan combativo, pero sí quedó la estela de un torero que no se arruga ante las dificultades. Debió redondear, sin duda, y no permitir que su oponente ganara una pela tan dificultosa. No mató bien y todo quedó en una ovación.”

LA RAZON

PATRICIA NAVARRO

“Román rompe el «Hechizo» con la espada

Serio e imponente era el toro solo con verle. De esos que marcan las distancias. Miradas que matan. El segundo Fuente Ymbro marcaba sólo por estar. Por ser. Era el toro. El dios toro. Un huracán a punto de pasarte por encima en cualquier momento. Lo supo El Sirio cuando clavó el par de banderillas y ya le ganó la acción para que luego le fuera fácil la caza.Y le fue. Lo tenía claro. A la muleta de Román acudió como la bestia, la fiera, la bravura habla, trasmite, manda, obliga a mantener la mirada y convierte el ruedo en un lugar mágico y sagrado. Con todo embistió a la muleta del valenciano. Bravo y encastado. Toros que engrandecen el sentido auténtico de la tauromaquia. Aguantó el envite que era de órdago por estatuarios Román, en esa suerte le había tirado las cartas de su desafío. Fue una de esas veces que no entiendes cómo el cuerpo no se encoge por encima de la mente. Autocontrol. Aquello se vino a velocidad de vértigo y así pasó tan cerca del cuerpo de Román. A partir de entonces hubo una historia que contar de la que ambos quisieron ser cómplices y toda ella sustentada por la verdad. Verdad verdadera. Sinceridad absoluta del torero en los planteamientos, en la manera de citar, en los embroques, en el valor para pasarse al toro muy cerca, en la generosidad para citarlo de lejos, aprovechar ese primer viaje tan explosivo y tirar después en los siguientes. No escatimó en pureza y no hubo un resquicio para lugares comunes. Sí para la emoción. La espada no entró. Y se antojaba una mala pasada del destino. Poco tuvo que ver el quinto, que no tenía uno por el izquierdo y a pesar de que descolgaba por el derecho no regalaba grandes aventuras. Se esforzó Román con el mismo espíritu e integridad y esta vez la espada resistida entró como en mantequilla. Esas cosas…”